Una, grande y libre

2013.04.01 Una, grande y libre

Viendo a legionarios con cruces gamadas en sus brazos alzar crucifijos, al catolicismo rancio protegido por Rajoy y Cospedal y al Rey en su trono, los despojos de Franco chocarán en éxtasis pensando que su lema aún perdura. Pero España no es una, hay muchas y no por los nacionalismos sino por las brechas sociales. Ni es grande, aunque Rajoy vaya a Saint Denis a fardar ante Hollande. Si Paquito viera como una teutona nos ningunea… pobrecillo. Y ni mucho menos es libre, o que se lo digan a los de la PAH, a los parados o a los miles de jóvenes cualificados obligados a emigrar. Y encima este fin de semana un pequeño muestrario de catastróficas desdichas o un pintoresco catálogo de seres y estares que diría mi gran Manolo.

Dios, la Patria y el Rey y todo se mezcló. Las coronas las llevan las vírgenes de Semana Santa, los crucifijos los militares, y las escopetas de éstos las usa el Rey mientras caza elefantes. Pero a Juan Carlos vamos a dejarlo hoy que demasiado tiene en casa con la mujé y las niñas.

Mi colega Rafael Gilabert que dice que cada vez que se generaliza muere un Elfo. Otro compañero recuerda que cuando generalizamos se comete alguna injusticia. Y eso es lo que ha hecho, una vez más, mister R. Minder, el corresponsal del New York Times en España que, en su afán de vender atractivas estampas a sus jefes de la Gran Manzana mientras el papel salmón aguarda, ha optado por sacar una caricatura de Andalucía para exportarla al mundo, y ya muchos por ahí deben pensar que en cuanto tenemos unos euros ahorrados se los damos a un párroco para que vista santos.

Aún a riesgo de otro “error en la traducción” me atreveré a dar alguna pincelada al texto de Minder ya que el inglés me suena algo más que el coreano. Minder destaca que la Semana Santa supone un paréntesis dentro de la austeridad española. Encuentra casos llamativos, como el de una anciana que dona 14.000 euros a una hermandad o el de un pueblo que se vuelca en la preparación de una lujosa corona para una imagen. Y termina su artículo destacando la fe de esta señora y señalando que concibe a la virgen María como a su propia madre. Minder busca lo excepcional, lo sensacionalista y lo grotesco (¿por qué no decirlo), para dibujar una sociedad católica y ferviente pese a reconocer en el interior de este reportaje temas de verdadero calado como el claro descenso de los españoles cristianos practicantes, los privilegios fiscales de la Iglesia o el déficit de la acción de un estado, que delega competencias de cohesión social en una organización religiosa. Gracias Raphael. ‘La parte que no es el todo’, recuerda Carlos Mármol, que de esto de metonimias, metáforas y sinécdoques viviendo en Sevilla sabe un rato. Y Minder escogió su parte para mostrarnos por ahí fuera.

“La España de charanga y pandereta, cerrado y sacristía, devota de Frascuelo y de María, de espíritu burlón y de alma inquieta, ha de tener su mármol y su día, su infalible mañana y su poeta”. Y vaya si los tiene. Esto ya lo dijo en ‘El mañana efímero’ hace unos años otro sevillano, don Antonio Machado. Lo sabemos. Nos conocemos. Somos de charanga y pandereta. Para muestra un botón. Siguiendo con Sevilla lo vemos. El mismo día cierra su semana grande y abre temporada taurina mientras apura los retoques de la portada de la Feria de Abril. Entretanto, muchos celebran las lluvias que fastidian a los cofrades-capillitas, otros se manifiestan contra la tauromaquia y otros piden vacaciones para irse a la playa durante la feria. Son solo unos pocos todos estos, pero hacen tanto ruido. La mayoría ni fu ni fa. Se viste como quiere o como puede, se come alguna torrija que otra y aguanta con paciencia los cortes de tráfico por las procesiones o las aglomeraciones en el centro por los turistas, se toma una manzanilla si encarta o se bebe un colacao en su casa. “Sevilla es torera”, aclama el chovinista delegado de Fiestas Mayores de Sevilla, Gregorio Serrano. Sevilla es muchas cosas mi arma, no haga usted como el Minder y consiga que fuera miren a esta bella y rica ciudad con una mueca en la boca y el recelo en la mirada. Los estereotipos Serrano, no los fomente, que como alguien se fije mucho va a darse cuenta que se ha escapado usted de la Comedia del Arte y al final ni Álvarez Quintero, ni torera, ni ferianta, ni marca Sevilla ni ocho cuartos y el poco turismo que nos queda se nos va también al traste. O eso cree usted.

Historias para no dormir. Qué manía con fijarnos en la diferencia para alejarnos. Para colmo de males, el reportaje de El Follonero en Israel. Uno escucha hablar a esos ultra ortodoxos y se le afloja el muelle. Hitler tan preocupado de exterminar judíos y la de cosas que tenían en común. Qué barbaridad. Qué tarde es. Y ya es primavera y anochece más tarde, y mañana seguiremos siendo casi 6 millones de parados. Qué bien, cada vez somos más con algo en común. Tan avispados que somos para tomar las partes por el todo, a ver si nos damos cuenta que esta parte sí que es el todo que nos une, nos hace grandes y un poquito más libres.

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