Sensaciones paralelas

sensaciones paralelas

En los últimos días disfruté de dos grandes obras realizadas por dos grandes creadores que en principio poco tienen en común. Sin embargo, sólo hay que fijarse un poco para descubrir similitudes entre lo que está bien hecho. Ambos cuentan historias y los dos cambiaron el rumbo dentro de sus mundos, el de uno la escritura, el del otro el cine. Los dos han mirado a lo clásico para presentar dos trabajos actuales y brillantes, y ambos son del oeste de sus países… aunque uno es de Moguer y el otro de Berkeley.

Decía que los dos rescataban temas históricos o clásicos para mostrarlos modernos y cercanos. Daniel Blanco presenta un drama teatral sobre la fertilidad y la felicidad. Ben Affleck trae un viaje alucinante e imposible. Un relato suena a la lorquiana Yerma, el otro sustituye un vellocino de oro por un ramillete de diplomáticos estadounidenses. Si no las hubiera disfrutado el mismo día, diría que ‘Gente a la que le cambia la vida’ y ‘Argo’ no tienen nada en común. Pero aún mantienen otras semejanzas.

Los dos textos han recibido el respaldo de público y crítica, cada uno en su escala. Sus protagonistas se mueven por una obsesión, ser madre en un caso, el compromiso con el trabajo en el otro. Ambos espacios son opresores, contradictorios y emisores de significado. Blanco opta por una escenografía sencilla compuesta de un dormitorio conyugal y un suelo de piedras. Un lugar llamado a ser hogar y refugio, que torna en un rincón de frustración, dolor y desesperación. Affleck, por su parte, presenta una Irán libertaria, popular y revolucionaria, a la vez que sanguinaria, excluyente y hostil.

También coinciden en la presentación de dos guiones inteligentes, con ritmo, humor y unos personajes que evolucionan de manera coherente a sus contextos. La obsesión de una mujer, en este caso por ser madre, entre el sacrificio y el egoísmo, y la sorpresa de unos visitantes en una tierra extraña. Situaciones referenciadas con guiños a la Baby Jane de Aldrich y al Planeta de los Simios de Schaffner. Caprichosas coincidencias si se quiere entre dos textos alejados pero en cualquier caso fabulosos y muy recomendables.

Daniel Blanco tomó la arriesgada decisión de cambiar un trabajo estable en un periódico para escribir sus textos en forma de literatura, como esta tragedia moderna o como la novela ‘El secreto del amor’, galardonada con el Premio Jaén de Novela. Ben Affleck, sin dejar la interpretación, se ha revelado como un gran realizador detrás de la cámara después de ‘Gone Baby Gone’ (2007) y ‘The Town’ (2010) y ha conquistado toda una ristra de oscars, baftas, globos de oro… meras banalidades, ¿o no?

Soy consciente de que comparar a mi amigo Dani con Affleck es todo un lujo para el californiano. Pero ya otro de Moguer consiguió que el mundo mirara a Andalucía una vez. Mientras éste lo repite les invito a conocerlo.

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