Mamá quiero ser periodista y Viva la Pepa!!!

Hoy es 19 de marzo de 2012, bicentenario de la primera constitución liberal española. Aquel día fue y es un hito en nuestra historia y ese documento es hoy un símbolo de la libertad. La libertad de prensa y muchas otras se recogieron valientemente en ese texto, sin embargo, 200 años más tarde esa libertad de prensa está más débil que nunca y decidir ser periodista en estos días es poco menos que una osadía.

Cádiz reúne hoy a representantes de nuestra sociedad y conmemora la tan señalada fecha. Aquella carta magna de 1812 fue una declaración de libertades y un gran paso adelante para aspirar a obtener la democracia. El editorial de El País de hoy 19 de marzo recuerda que la Constitución de Cádiz sigue vigente no por sus respuestas, válidas también dos siglos después, sino por sus preguntas. La Pepa supuso una ruptura radical con el absolutismo anterior e, inspirándose en Francia y en los Estados Unidos, abrió entre los ciudadanos españoles un nuevo horizonte dominado por la idea de igualdad y libertad. Evidentemente, la Pepa está llena de imperfecciones y carencias como la discriminación a mujeres y a otros colectivos sociales que no eran considerados aún ciudadanos de pleno derecho. Esas deficiencias y el manido uso que hacen de esta efemérides los postulantes de la escena pública o políticos, facilitan que en estos días de algazara sobre la libertad y los derechos, se oiga el eufemismo ‘bicuentenario’ por las calles de Cádiz. Todos estarán en la foto de hoy, los de derechas, los de izquierdas y hasta el Rey, descendiente borbónico de quienes metieron en un cajón a la Pepa para sentarse encima del pueblo español. Y es que como dicen rosas y mosquitos, las dos Españas –que desgraciadamente las hay- están jalando de la Pepa con tanta fuerza que la van a escoñar.

En unos días la Pepa desaparecerá de la agenda informativa y hasta de las mentes de muchas personas pero la precariedad democrática de España será la misma. Doscientos años no han servido para afianzar la libertad periodística en nuestro país. La prensa está al servicio de los mercados y a los periodistas no nos pagan para esto, denunciaba recientemente Juan José Téllez. Nos pagan, cuando lo hacen, para velar por la pluralidad y la verdad desde una posición libre, o así debería ser. Es importante que la sociedad sea consciente de que la precariedad del periodista es su desinformación, que la crisis periodística es la crisis de la democracia, y que la debilidad de la democracia actual nos lleva de manera vertiginosa a la pérdida del estado de bienestar, de la información veraz, del pensamiento crítico, de la libertad.

La convulsa situación actual del periodismo reclama que los profesionales del periodismo primero, y la sociedad después, exijan el fin de las vejaciones a la libertad del periodista y demanden unas condiciones laborales justas para este colectivo. Agendas manipuladas por intereses políticos y económicos, despidos continuados, recortes, intrusismo, contratos basura, sueldos precarios o inexistentes, cierre de medios… son algunas de las causas del descrédito de la profesión periodística. La profesionalidad de quienes hacen el periodismo y la unión entre ellos son fundamentales para reconducir esta derrota. Pero es necesario mucho más, se necesita convencer a la sociedad de que los medios de comunicación y sus trabajadores son imprescindibles para el mantenimiento de la libertad y de los principios democráticos en una sociedad avanzada. Periodistas de Sevilla salieron el pasado sábado a la calle para denunciar públicamente el crítico y débil estado en que se encuentra la profesión.

Es la profesión con más paro porcentual, la mayoría de sus trabajadores sufre o ha sufrido condiciones laborales precarias, están altamente cualificados con años de formación y especialización, circunstancia que no se valora como en otras profesiones, el producto de su trabajo es un valor social a favor de la democracia y la libertad y no se tiene en cuenta. Sin embargo, cada año las facultades de comunicación reciben más solicitudes de las que pueden ofrecerse y periodismo sigue siendo una de las carreras más demandadas. Con este panorama, cuando un hijo dice a su padre que quiere ser periodista la cosa suena a quiero ser artista. Y suena porque lo es. Porque subsistir como periodista en estos tiempos es una obra de arte. Hay que ser prestidigitador, equilibrista, trapecista, actor, payaso, y sobre todo, mago.

Hace unos días, en el marco de congreso de periodismo digital en Huesca, Maurizio Carlotti, vicepresidente de Antena 3, decía que no existe una profesión en crisis sino un problema de remuneración. Es cierto, el problema de remuneración es flagrante y valorar adecuadamente la labor periodística bien hecha serviría para separar el grano de la paja y apostar por la calidad. Esto es una realidad pero no la única. Hace un par de días, El País publicaba una conferencia de Soledad Gallego, bajo el título ‘Si te van a matar, no te suicides’. Ante una audiencia formada por jóvenes periodistas, la veterana colega subrayó la necesidad de distinguir entre periodismo y comunicación, ya que si todo comunica no todo es periodismo. En este punto radica un importante pilar de la profesión periodística, trabajar por un producto de calidad logrado desde la indagación, la pluralidad y la crítica. Además, Soledad Gallego destacó que el descrédito del periodismo viene cada vez más unido al de la democracia y que el periodismo debe servir para sostener la libertad de la sociedad, sobre todo, en tiempos de incertidumbre.


La Constitución de 1812 tuvo lugar en un contexto de acoso francés con la ciudad sitiada. La situación hoy es distinta pero parecida. Mientras en el oratorio de San Felipe se rendía homenaje a la libertad, el Puente Carranza, que une Cádiz con la península, estaba bloqueado por trabajadores de Astilleros, de nuevo la ciudad sitiada. Y el miedo. Antes el temor era a la invasión napoleónica, a la desaparición de un pueblo, a la pérdida de identidad. El temor del periodista de hoy es el mismo. Miedo a la pérdida de identidad en favor de los intereses de las empresas, desaparición del periodismo como lo queremos. Entonces hubo reacción del pueblo, ahora también debe haberla. Por lo pronto, asistimos a una revolución en los medios. Estamos en la era digital, con nuevas herramientas y posibilidades para comunicar, pero no lo olvidemos, al final se trata de periodismo, de informar con valores y con calidad. Siendo emprendedores o asalariados, estando en redacciones con imprentas o en casa con adsl, hay que trabajar para dignificar la profesión y lograr un contexto favorable de libertad y pluralidad. Rafael Rodríguez, presidente de la Asociación de la Prensa de Sevilla, concluyó su discurso el pasado martes con las siguientes palabras: “Si luchamos podemos perder, pero si no luchamos estamos perdidos”.

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2 comentarios en “Mamá quiero ser periodista y Viva la Pepa!!!”

  1. jeronimo Says:

    Quien no es comunista a los 20 no tiene corazón. Y el que no es conservador a los 40 no tiene cabeza. Sigue así picha, que cada día escribes mejor. Una anotación: “Como dice el editorial del pais….


  2. Gracias por el halago Jerónimo. Aunque yo no soy comunista, ni tengo 20 años… pero corazón creo que sí.


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