Del los libros de estilo al estilo capitalista

Acrobacias, baños en barro, habilidades con un futbolín, hockey bajo el agua o cualquier otro sketch… son elementos habituales en el tiempo de deportes de la cadena Cuatro, ellos lo llaman noticias.

Cada día los telespectadores de este canal televisivo pueden disfrutar de treinta minutos de información deportiva alternativa, o así lo definen sus presentadores, periodistas con experiencia contrastada en medios españoles. Yo no lo considero un estilo alternativo sino socarrón y ligero, a menudo no periodístico. Suelen emplear un lenguaje vulgar y machista, más próximo a la jerga juvenil o a las tertulias de una tasca que a una redacción. Su discurso se asemeja más a tertulias de contenido rosa o amarillo de la franja matinal, a los comentarios de reality-shows de horario vespertino y nocturno, o recuerdan a presentadores pseudo-humoristas de noticieros informales.

Ofrecen como diferente un espacio que, por desgracia, no lo es. Lamentablemente, el periodismo deportivo actual se asemeja a la producción televisiva, cada vez más homogeneizada. Poco a poco la demanda de espectáculo y sensacionalismo de un público consumista y pasivo, hace mella también en la edición periodística y viendo el bloque de deportes de la mayoría de las cadenas suelo pensar que el televisor sintonizó Telecinco automáticamente. Ahora los deportes son también un resquicio ideal para ir colando las agresivas tendencias televisivas que sacrifican cualquier principio deontológico por el fin de alcanzar el mayor índice de audiencia posible.

El cariz menos trascendental de la información deportiva permite mayor flexibilidad en el lenguaje, ha servido normalmente como sección de experimentación o ha facilitado la hibridación de géneros periodísticos. Pero al tratar noticias no deberían perderse de vista cuestiones como contrastar los datos, mantener los valores éticos, no dar a rumores forma de noticia, evitar expresiones vulgares y discriminatorias o eludir los tópicos entre otras. En un sistema en el que el autobombo y las continuas referencias publicitarias a productos y empresas de un mismo grupo empresarial son frecuentes, aburridas y lacerantes, es una pena que, por ejemplo, el célebre libro de estilo El País no sirva de guía para otros medios del grupo Prisa.

Deportes Cuatro es una muestra de que la información se supedita al entretenimiento, a fines mercantilistas que socavan directamente los principios periodísticos en pos de lograr un mayor beneficio económico. En este caso, una mayor audiencia, adoctrinada para que consuma vorazmente un producto más fácil de producir, ya que elaborar diariamente treinta minutos de información deportiva veraz y contrastada, exenta de rumores, chistes, curiosidades o repeticiones, sería bastante más costoso.

El éxito de medios periodísticos que apuestan plenamente por el espectáculo y el entretenimiento –Telecinco– frente al fracaso de otros que se afanan en ofrecer al espectador un producto serio es indignante e invita a una honda reflexión –Público-. La empresa periodística está habituada a sobrevivir entre algodones pero el periodismo y los periodistas estamos obligados a ofrecer un trabajo de calidad si no queremos que los nuevos payasos de la tele se adueñen también de los programas de información.

Frente al extendido estilo panderetero en espacios deportivos inspirados en programas como el extinto Aquí hay tomate, existe un rechazo cada vez mayor entre gran parte de la audiencia y entre profesionales del medio. Por eso espacios de calidad como Informe Robinson, L´equipe o Kicker están sirviendo de modelo para la aparición de nuevos medios deportivos basados en la información y el rigor, como puede ser el caso de la revista Panenka.

Crear polémicas, inventar ídolos caducos, dar primicias vacías para lograr audiencia, trabajar al son del mercado en definitiva, es contraproducente para los intereses del periodismo deportivo en particular y del periodismo en general. Hay que mejorar la rentabilidad de las empresas periodísticas, debe ser una obligación si queremos mantenerlas, pero no a costa de los principios del periodismo, ni a costa de los profesionales, no convirtiendo en circo el oficio de informar.

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2 comentarios en “Del los libros de estilo al estilo capitalista”

    • Juanma Moreno Says:

      Sí Abrelatas, afortunadamente muchos fuimos los que nos indignamos aquel día con el vídeo de Manolo Lama. Y muchos escribimos posts al día siguiente criticándolo, confieso que yo también, y este artículo es sólo una ‘actualización’ de aquel, porque cada día que paso unos minutos en ese canal me entran ganas de volverlo a escribir. Lo malo es la ambigua línea que a veces hay entre periodismo libre y periodismo espectáculo, así hay que soportar reivindicaciones como las de Pedrerol http://blogs.as.com/punto_pelota/2012/03/lecciones-de-periodismo-no-gracias-.html mezclando churras y merinas. En fin,,,


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