Cheque en blanco para el PP

El 20N cumple con las expectativas y el vuelco político en España es total. El partido popular supera el resultado de los sondeos barriendo en las urnas a los socialistas y alcanza una mayoría histórica con Rajoy a la cabeza.

La inoperancia de las medidas económicas de Zapatero, las continuas sacudidas de los mercados, un futuro más que incierto y la perseverancia del líder gallego –a la tercera sí fue la vencida- han sido argumentos más que suficientes para remover el mapa político español. Un mapa que se tiñe clamorosamente de azul, donde tan sólo Sevilla y Barcelona siguen siendo feudo socialista aunque con un recorte más que significativo. Vizcaya (PNV), Guipuzcoa (AMAIUR), Lérida, Tarragona y Gerona (CIU) han sido las otras únicas provincias que han resistido la embestida de los populares. La frialdad de las cifras –PP 186, PSOE 110- describe el nuevo orden nacional. El voto socialista (59 escaños menos que en 2008) no sólo ha ido a parar a los populares; otras formaciones como CIU, UPyD, IU o AMAIUR han sido los otros grandes beneficiados de estos comicios.

El ascenso de estos grupos en el Congreso podría alimentar las ilusiones de los que ansiamos una democracia que ilustre la verdadera diversidad del estado español, sin embargo, esta diversificación del voto no ha impedido la abrumadora mayoría absoluta de los de Génova. La alternancia de mayorías absolutas recuerda a otros tiempos en los que liberalismo y absolutismo se pasaban el control del país de unas manos a otras. Revoluciones y restauraciones que por el camino dejaban un reguero de sangre, abusos e injusticias al tiempo que sembraban nuevos odios y ambiciones. El partido popular y sus simpatizantes reclamaban esa mayoría absoluta como herramienta imprescindible para ejecutar sus medidas unilaterales y mostrar al exterior una imagen sólida. Pues bien, ya tienen su cheque en blanco para imponer sus planes y, sobre todo, para presentarse en Europa y ante los inversores como una fuerza inapelable que no tiene que exponer, explicar, discutir y aprobar sus decisiones porque ellos se bastan y se sobran para aprobarlas. Ha ganado la partidocracia a la democracia y  el neoliberalismo financiero se ha apoderado de la política.

A partir de ahora no vale lamentar la trágica herencia económica. Ahora el nuevo gobierno deberá enfrentarse al déficit, al desempleo, a los sueldos de los funcionarios, a las prestaciones sociales… Tendrá que hacer frente a una reforma laboral que se circunscribirá al modelo propuesto por la CEOE, es decir, una reforma basada en la flexibilidad que requiere el mercado actual o lo que es lo mismo, abaratar el despido o incluir nuevos contratos-tipo que rebajen el poder adquisitivo de los trabajadores. Además, las necesidades económicas del estado y la duplicidad de tareas exige una remodelación del tejido administrativo. Autonomías, diputaciones y municipios deben incluirse en el proyecto de regeneración que demandan los tiempos, regeneración del estado español que será llevado a cabo, recordemos, por el grupo que representa al 44,62% de los que acudieron a las urnas (71,69% del electorado, dos puntos menos que en 2008).

En el otro bando no soplan buenos vientos. Zapatero debe seguir apartándose paulatinamente de la cúpula del PSOE, Rubalcaba y Chacón –con el apoyo catalán como bastión- volverán a verse las caras en el próximo congreso socialista, y en el horizonte, las elecciones andaluzas. El precedente de las municipales y el 20N –PP 33, PSOE 25- pintan bastos para el futuro del PSOE en el palacio de San Telmo y sus problemas de liderazgo no le ayudarán a mitigar el aluvión azul.

El discurso del Presidente. Tras escrutarse la totalidad de los votos, Mariano Rajoy se asomó al balcón de la calle Génova para dar su primer discurso sintiéndose presidente. Su locución estuvo marcada por un tono muy mesurado, contenido e institucional. La euforia no se destaparía hasta después de recalcar que el camino es arduo y largo. Rajoy apeló a la grandeza de España y al esfuerzo común que requiere la actual situación. También apuntó que la política interna tenderá a la homogeneización cuando dijo que “la diversidad de España es algo enriquecedor pero debe ser anudada con fuerza”; con respecto a los asuntos exteriores, subrayó que España debe lograr respeto en la Unión Europea y debe ser “un socio leal y cumplidor, parte de la solución y no un problema”. Quedó clara la intención del líder popular de subirse a la locomotora de Europa junto a Merkel y Sarkozy, si bien, aún no desvela cómo lo hará. Por el momento pide confianza y ofrece ganas, entusiasmo, compromiso y constancia. La confianza ya la tiene, ahora nos debe el cambio. “Súmate al cambio”, rezaba el eslogan de los populares. Esperemos, por el bien de todos, que el único cambio no sea que el Real Madrid reconquista Moncloa.

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One Comment en “Cheque en blanco para el PP”

  1. juan Says:

    Muy buen artículo


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