Wembley se nos atraganta

La catedral del fútbol inglés ha sido el escenario de la última derrota de la selección española de fútbol. La italianizada escuadra de Fabio Capello tumba al mejor equipo del mundo con un solitario gol de Frank Lampard. Es el cuarto amistoso en que cae España después de ganar la Copa del Mundo.

La forma de perder se pareció más a la de Bari que a la de Buenos Aires o Lisboa. Un partido igualado en el que España dominó la posesión del balón de forma abrumadora pero no supo imponerse. En esta ocasión el gol del rival llegó en una jugada aislada bien aprovechada por Lampard tras recoger un balón rebotado del poste de la meta de Reina. El conjunto de Del Bosque no jugó mal pero perdió, no se mostró la imagen lamentable vista ante Argentina (4-0) y Portugal (4-1) aunque tampoco la brillantes de otras noches.

El choque sirvió para sacar varias conclusiones. La primera, que el fútbol de España es cada vez más estudiado y conocido y los rivales trabajan más acertadamente para frenarlo. Así, la roja sólo disfrutó de varias ocasiones de gol cuando el partido llegaba a su final y se volcó en campo rival a tumba abierta. La otra gran consecuencia del partido es que la imagen de Capello –que no pudo asistir a la boda de su hijo en Italia- sale reforzada y se transmite el mensaje de que España no es imbatible para la Eurocopa de Ucrania y Polonia. El equipo inglés no está en sus mejores momentos: Terry apartado de la capitanía por asuntos judiciales, Rooney no entró en la convocatoria por decisión del entrenador, Lampard está en el ocaso de su carrera y, entre los más jóvenes, no hay ningún jugador de primera línea. Sin embargo, el cerrojazo de Capello y la efectividad inglesa fue suficiente para vencer al lustroso equipo español.

La roja llegaba a Wembley homenajeando a sus jugadores centenarios y sobre todo a Casillas, quien igualaba el gran récord de Zubizarreta con 126 participaciones con la selección. El partido, pese a su carácter amistoso, era muy importante para mantener la buena imagen de la selección y Del Bosque era consciente de ello. Por eso alineó de salida a un once de gala con jugadores notablemente más talentosos que los ingleses. Ramos fue titular en la zaga junto a Piqué en lo que es la última etapa de Puyol con la selección. Por delante de Iker también estuvieron Alba y Arbeloa, unos laterales que mucho tendrán que mejorar para conseguir una defensa férrea en el próximo europeo. El seleccionador pobló el centro del campo con jugadores de toque como Alonso, Xavi, Busquets, Iniesta y Silva, que enganchaba con un Villa poco afortunado. Con este plantel se echaron en falta jugadores de banda porque todo el juego se concentró en el centro. Mucha posesión y control del balón, pases en corto al pie y poca movilidad en los últimos metros. España necesitaba jugar al hueco para ganar profundidad pero la seria y expeditiva zaga inglesa no se lo permitió y  con esta situación llegamos al descanso.

Reina, Mata y Cesc entraron tras el descanso sustituyendo a Casillas, Silva y Xavi, y Downing entró por Walcott. Tras el intermedio el equipo inglés olvidó el respeto si no miedo inicial a España y  se mostró más agresivo, adelantó su línea de presión y consiguió acercarse más al área española. En el minuto cuatro tras la reanudación Inglaterra bota una falta lateral que remata Bent al palo y Lampard recoge con la cabeza el rebote para hacer el único gol del partido en la que fue la única ocasión peligrosa de los británicos. Había mucho tiempo para cambiar el marcador y la selección española se hizo de nuevo con el control del partido, acosó la portería de Hart continuamente y lanzó a puerta repetidamente pero sin demasiado peligro. En el minuto 64 entraron Torres y Cazorla pero ellos tampoco pudieron abrir la defensa inglesa. Diez minutos más tarde ingresó en el terreno de juego Puyol y entonces llegaron las mejores ocasiones de España. Primero Villa al palo y después Cesc Fábregas dispusieron de sendas oportunidades para igualar el marcador pero no hubo fortuna y el fútbol de toque la roja no fue suficiente en Wembley.

Alemania, Brasil y Francia fueron los tres últimos campeones del mundo que jugaron en Londres contra Inglaterra y ganaron. España rompió esa estadística pero no la suya en los desafortunados amistosos tras el mundial. Un poco más de suerte, de acierto o de intensidad habrían determinado un marcador diferente a favor de España, sin embargo esta derrota alienta las esperanzas de ingleses, italianos, alemanes u holandeses para el próximo verano. Por otro lado, el equipo de Del Bosque siempre ha dado la cara en las grandes citas de los últimos años y en partido oficial la cosa debe ser diferente. Además, Wembley no estará para ejercer su efecto mágico.

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